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Identidad europea

Somos invadidos tanto por las maternidades como a través de las fronteras porosas.

La inmigración, junto con el declive demográfico es también para Europa un desastre económico, acumulando el precio de la inseguridad y de las innumerables ayudas sociales que reciben los inmigrantes, incluyendo los ilegales.

A este fenómeno de colonización étnica y masiva, se añade el hecho de que el Islam se pone a la cabeza de la ofensiva. Desde hace 1300 años, esta religión-ideología, totalitaria y agresiva, tiene como objetivo la invasión de Europa.

Sufrimos la tercera ofensiva histórica que se extiende hoy de Gibraltar a Indonesia.
La primera fue detenida en Poitiers, Francia por Carlos Martel en 732
La segunda en 1684 frente a los muros de Viena
La tercera tiene lugar hoy.

El Islam tiene una larga memoria y su objetivo es la instauración sobre todo nuestro continente de lo que Khomeini denominaba califato universal. La invasión de Europa ha comenzado y las cifras son alarmantes.

Los Estados toleran cuando no subvencionan la construcción de mezquitas para comprar la paz social. El Islam es la segunda religión en muchos países europeos después del Catolicismo y la primera practicada. 

Por todas partes en Occidente se ha instalado la creencia estúpida de que es posible una utópica integración, una coexistencia pacífica duradera en todos los países europeos entre alógenos y autóctonos.

No han leído a Aristóteles, que pensaba que en cualquier estado, la armonía y la democracia no son posibles más que si existe una homogeneidad y una connivencia étnicas, un parentesco cultural, noción a la que llamaba philia o amistad natural. Las sociedades europeas se sumergen hoy en un caos étnico incontrolable.

Esta situación se explica clínicamente por una especie de sida mental. Las desgracias que sufrimos son provocadas por el virus de un nihilismo interior, que Nietzsche había percibido ya, un derrumbe de las defensas vitales. Los europeos han entrado en un proceso de suicidio por propia iniciativa. Abren voluntariamente las puertas de sus ciudades.

- El primer síntoma es la xenofilia o preferencia sistemática por el extranjero, por el Otro antes que por el prójimo

- El segundo es el etnomasoquismo es decir, la vergüenza y el odio hacia su propia civilización y sus orígenes, que se traduce también en endofobia.

- El tercero es la desvirilización, es decir el culto a la debilidad, del arrepentimiento y también de la preferencia que se da ahora a la homosexualidad masculina, con la afloración de lobbys gays.

De hecho, sólo los occidentales creen en las virtudes del mestizaje y ven el mundo futuro como un crisol. 

Se podría decir que sólo la ingenua Europa cree en el cosmopolitismo; pero más bien solo los necios y confiados europeos toleran y continúan votando mayoritariamente a políticos gobernantes cobardes, traidores y sumergidos en el hedonismo y corrupción.

1 comentarios:

Unknown dijo...

anda cabron

yo todavia me rasco los huevos